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lunes, 11 de junio de 2012

El sentido del olfato en los gatos



Según los expertos en el gato:”Su olfato es 14 veces más sensible que en los humanos, si bien está menos desarrollado que en los perros. Este es un sentido que utilizan para comunicarse, no para cazar. Es más probable pensar que nos reconocen más por el olfato que por la vista. Un gato posee doscientos millones de células olfativas, 40 veces más que el hombre. Pueden saber quien ha estado en una habitación y cuando se ha ido sólo olisqueando el aire”. 
Sofy olisqueando una posible presa en la ventana.
Los gatos huelen perfectamente las proteínas de carnes y pescados. Si se está cocinando carne o pescado, el gato no tarda en aparecer por la cocina para intentar ser invitado, al contrario que si se cocina patata, berza, legumbres,…
En el extremo opuesto también funciona muy bien su agudo olfato. El humo de un cigarrillo, la cáscara de un limón o naranja, las burbujas de una coca-cola, son elementos muy eficaces para ahuyentar a un gato de un lugar.
Que se quema el aceite de la sartén y no te das cuenta… ¡Tranquilo! Antes de que el humo empiece a invadir el pasillo, el gato se habrá despertado de su letargo, habrá saltado al suelo y se habrá puesto a maullar delante de la cocina con un “miau” muy diferente a lo escuchado hasta entonces. Eso ocurrió con mi anterior mascota, un día que se dejó la sartén con algo de aceite sobre la placa eléctrica de la cocina; apagada sí, pero con calor residual.
La razón por la que un gato deja de interesarse por las imágenes que salen en la TV o en un espejo se debe, sin lugar a dudas, a que dichas imágenes no huelen, carecen de olor.
He leído que hay una hierba  perenne de la familia  de la menta, que les causa una reacción asombrosa: "Al olerla se  frotará, rodará sobre sí mismo, pataleará  y estará fascinado durante varios minutos". No tiene efectos secundarios negativos para su salud. Se emplea como complemento de los rascadores, para que se acostumbren a usarlos.

jueves, 7 de junio de 2012

Peligro: Chinchetas metálicas


En estos últimos días he observado algo muy curioso: Tras jugar con la pelota a base de carreras por todo el comedor y el pasillo, la coge con los dientes (cosa muy fácil al ser de goma blanda) y la lleva al comedor, a mi lado. Luego se tumba en el suelo un rato a descansar. Si tras unos pocos minutos yo no se la he tirado lejos para que corra tras ella, es ella misma la que se levanta y se abalanza hacia la pelota, golpeándola con fuerza. A veces un cacahuete, una pipa, o un tapón de botella, hacen los efectos de una pelota.
Lo malo es cuando el objeto puede ser peligroso o muy peligroso para jugar con él.
Sofy, descansando tras jugar con la pelota.
Estaba jugando, correteando por el comedor tras lo que supuse que era una pipa, por lo pequeño que era el objeto. Pero de pronto percibí un sonido metálico muy débil. Acentué mi atención y creí observar que Sofi estaba jugando con una chincheta de metal.
Antes de que pudiera levantarme a recogerla, observé que tras un zarpazo infortunado, se la había clavado o adherido a la zarpa. Flotó y flotó con la lengua hasta que la chincheta se desprendió y cayó al suelo. La recogí y la arrojé a la basura.
Algo más tarde examiné la zarpa de Sofi, no encontrando evidencia alguna de pinchazo. Afortunadamente sólo se la había incrustado entre las almohadillas de la zarpa.

Al día siguiente, mientras estaba trabajando en la mesa del ordenador, la vi jugando tras la papelera con un pequeño objeto. ¡Era otra chincheta! Rápidamente la separé de su peligroso juguete y me deshice del mismo.
En menos de 24 horas había localizado dos chinchetas perdidas, al menos una de las cuales llevaba meses sin ser visible a mis ojos, posiblemente bajo la mesa del ordenador, tras una rendija de una altura tan mínima que muy difícilmente podía albergar la zarpa de Sofi.

martes, 5 de junio de 2012

Objeto volador no identificado


Sofy entró conmigo en la cocina y se acercó al frigorífico para que la invitara a algo mejor que su pienso. La dí media loncha de pavo en un extremo de la cocina. Al poco tiempo de comérsela, se lanzó de repente al otro extremo, donde estaba revoloteando, a medio metro del suelo, un pequeño insecto volador, aparentemente de color blanco. Le debió alcanzar al primer golpe con su zarpa, porque ya en el suelo le dio un segundo zarpazo. El insecto se movió a duras penas unos pocos centímetros, arrastrándose por el suelo. En unos segundos un tercer zarpazo, definitivo, lo aplastó, quedando pegado a la zarpa de Sofy. Entonces Sofy, al no verlo, comenzó a maullar mientras buscaba y buscaba por toda la cocina.
Más tarde la miré la pata y, es de suponer, el aplastado insecto se la había desprendido.

Sofy, agazapada, observando la ventana.
Ha sido su primera pieza de caza, aunque creo firmemente que su intención era jugar con ella, como si de una pelota o ratón de juguete se tratase; de ahí su enfadado miau al creer que el “juguete” había desaparecido.

lunes, 4 de junio de 2012

El canal de TV favorito de Sofy


Normalmente los gatos no hacen caso a la pantalla de TV, salvo que se emita algún sonido que “dañe” sus oídos o haya movimientos de objetos que interprete son lanzados por los dueños.
Durante unas pocas semanas, teniendo mi anterior mascota unos tres meses de vida, la llamaba la atención las figuras que salían por TV, al igual que si de repente se encontraba frente a un espejo: Intentaba tocar lo que aparecía en el cristal. Pero pronto dejó de llamarla la atención, supongo que la razón era que las imágenes no olían a nada. Eso, el rápido desarrollo del sentido del olfato, fue sin duda la causa de su breve interés por las imágenes de la TV, al igual que por lo percibido al otro lado de los espejos.
Sofy al lado de la TV, como una figura decorativa más.
Un día, mientras estaba cambiando de canal para ver que emitían por la TV, me paré un rato en el Canal Interactivo. Observé que Sofy dejó de sestear y clavó sus ojos en la pantalla. Poco después se incorporó y se acercó al mueble que portaba la TV. Saltó hacia la base de la TV y movió su cabeza una y otra vez intentando seguir con la vista las esferas que no dejaban de moverse en la pantalla. Era el anuncio de un nuevo canal, anuncio que se repetía una y otra vez, como un bucle infinito. Al final del anuncio se abría un agujero en la parte inferior de la imagen que engullía el resto de la pantalla.
La tercera vez que Sofy saltó al lado de la pantalla intentó coger las esferas móviles con sus zarpas, una y otra vez, sin éxito. Luego, al final del anuncio, intentaba meter su zarpa en el agujero virtual que se formaba. Afortunadamente las pocas veces que lo ha hecho no ha sacado sus uñas, con lo cual no me ha podido raspar ni dañar la pantalla de la TV.



viernes, 1 de junio de 2012

El sentido del oído en los gatos


En los gatos el sentido del oído está bastante más desarrollado que en los humanos. “En el oído de un gato el tictac de un reloj suena cuatro veces más fuerte”.” Su oído también puede diferenciar a hombres y mujeres”. “Pueden oír simultáneamente múltiples sonidos que ni el hombre ni el perro podrían ser capaces de detectar y analizar por separado y ni mucho menos juntos”. “Son capaces de oír la corriente eléctrica residual”.” Toleran una cacofonía de sonidos que a nosotros nos resultaría ensordecedora”. Eso dicen los expertos.
La oreja de Sofy

Lo cierto es que el típico sonido de llamada, el “bis, bis, bis”, lo captan y escuchan a la perfección, sobre todo si va seguido de una recompensa en forma de comida. En la relación con los humanos, el gato sólo oye lo que le interesa. Por muy dormido o lejos de la cocina que esté un gato, el típico ruido de una lata de comida al abrirse la oyen a la perfección: Antes de que termines de abrirla tienes al gato a  tus pies pidiendo que le invites.
Mi anterior mascota sólo me hacía caso si pronunciaba las palabras “chichi” o “pelota”, o sea si la invitaba a comer o a jugar.
Otra anécdota de mi anterior mascota gatuna es que durante una época de su vida sólo cazaba las moscas que zumbaban, dejando a las demás que incluso se posaran en su cara, como pude observar varias veces. Su fino oído recibía los pequeños zumbidos muy amplificados y al parecer la molestaban.
En otra ocasión despertó sobresaltada de su sueño, se fue hacia el comedero y empezó a maullar de forma escandalosa. Sorprendido me acerqué y vi que estaba mirando fijamente la rejilla del respiradero. No se oía nada. Más tarde me enteré de que al vecino de arriba, al picar para hacer una pequeña obra, le había reventado una tubería de agua, ocasionando un pequeño escape que fue lo que el gato detectó.
Sofy en reposo, pero atenta a cualquier ruido.
En otro post trataré sobre el lenguaje de los gatos. Adelantaré que, según los expertos, son capaces de modular un centenar de “miaos” diferentes, acomodando éstos para hacerse entender por sus “dueños”.

viernes, 25 de mayo de 2012

Cambio de nombre


Hoy, 23 de Marzo, hace un mes que Mincha está en mi casa. Creo que se ha adaptado bien, que ya controla su territorio y tiene confianza, lejos de los miedos y temores iniciales. Un gesto que corrobora lo dicho es el de seguirte a todos los sitios y si estás dentro de una habitación, tumbarse en el umbral a la espera de que salgas. Lo malo es que al salir, muchas veces no hace ninguna mención de levantarse y tienes que saltar sobre ella para no pisarla.

Mincha echada en el umbral.

Desde hoy, 24 de Marzo, Mincha ya no se llama Mincha. Se llama Sofy, abreviatura de Sofia. La estaba buscando un nuevo nombre, porque Mincha no me terminaba de gustar. Barajaba nombres como “Bigotes”, “Copo de Nieve”, “Piti”, “Tricolor”, “Misina”, … Pero no encontraba el nombre perfecto. De pronto mi hermano la llamó Sofi, sin saber que la estaba buscando un nombre definitivo. Me sonó muy bien, me gustó.

Sofy dormitando en su rincón del sofá.
Sofy, para un gato, es más sonoro y apropiado que Mincha.

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Comen pan los gatos?


¿Comen pan los gatos?. Se me podría contestar que teniendo hambre comen de todo. Y yo respondería que eso va con los perros, pero no con los gatos. Mi anterior mascota, Mysy, jamás comió pan, galletas o algo similar.
Fundamentalmente la comida de un gato se basa en carne y pescado, un mínimo de verduras, agua y un poco de hierba fresca de vez en cuando.

Me encontraba cenando. Se empeñó en que la invitara. Para que me dejara en paz, la arrojé un trozo de pan de molde para que jugara con él como si se tratase de una pelota. Pero en lugar de jugar ... ¡Increíble!: Se lo comió.
En otra ocasión, saltó sobre una rebanada de pan de molde que me había sobrado y comenzó a raspar y raspar con la lengua la parte blanca, dejando sólo el cerco de la corteza. Me extrañó mucho, pues acababa de comer del bol de pienso.
Mincha devorando una rebanada de pan.
En una tercera ocasión, y esta vez adrede, la arrojé al suelo una rebanada de pan de molde; y repitió la operación de devorar la parte blanca del mismo.
¿Acaso, antes de adoptarla yo, ante la falta ocasional de comida adecuada, la habían acostumbrado a comer de todo, incluido pan?. Es posible.

Por el Día del Padre la di una tarrina de comida húmeda, tipo paté para gatos. Se la devoró de una sentada a base de raspar y raspar con la lengua, lo que no hacía con su bol de pienso. Para Mincha fue todo un manjar.