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viernes, 6 de marzo de 2015

Sofy ya tiene papeles



Ayer recibí un correo electrónico con un adjunto, un documento en el que se autoriza por parte de la Asociación Felina Madrileña el cambio de propietario. Llevé el documento a la clínica veterinaria, tal como me indicaron en el email, y pasé a ser propietario de Sofy. Al parecer es un simple trámite administrativo por el que un gato, tras ser adoptado, y comprobadas las condiciones de vida en el hogar del adoptante, pasa a ser propiedad.
A vuelta de correo indiqué a Madrid Felina que me mandaran los papeles que firmé al adoptar a Sofy. Me los mandaron sin tardanza. Durante año y medio Sofy había sido una gata “sin papeles”, exceptuando la cartilla de vacunaciones.

Sofy durmiendo con un ojo abierto. No. Con los dos abiertos
 Cuando se pone patas arriba una casa por limpieza, Sofy algunas veces opta por incordiar y entorpecer las labores, pero mayoritariamente opta por esconderse debajo de alguna cama y esperar que en el resto de la casa vuelva la tranquilidad. Eso ha hecho hoy. Pero con tan mala suerte que la habitación se cerró estando Sofy dentro.
Dos horas más tarde me extraño que no haya aparecido por mi escritorio a “incordiar”. La busco. No la encuentro. Tengo prisa por salir de casa, pues me pueden cerrar la tienda, pero quiero localizar antes a Sofy.
La llamo. Nada...
Tras un buen rato observo una puerta cerrada y pienso que puede estar dentro. 
Abro... 
Efectivamente allí estaba, encima de la cama, agazapada, mirando la puerta.
Enseguida sale para corretear por el pasillo.
Raro, muy raro…
¿Por qué no maulló para que la abriera?.
Mysy, mi anterior mascota, lo habría hecho, habría maullado sin parar hasta que la hubieran abierto la puerta, salvo que aprovechase para echarse un prolongado sueño.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Amo, caca. ¡Limpia la arena!.



Hoy es 25  Julio. Mysy, mi anterior mascota, hubiera cumplido 22 años.
Cuando Mysy hacía pis o caca en la tierra higiénica, lo cubría más o menos bien, y a otra cosa. Cuanto más limpia estuviera la arena, más tiempo se afanaba y mejor lo tapaba. Si era pis, dos o tres veces al día, dada la escasa cantidad, una vez tapado no olía nada; si era caca, dos veces al día, en cuanto lo tapaba dejaba de oler, aunque era de rigor limpiarlo al menos una vez al día.
Sofy no se comporta igual en ese sentido.
Dos, tres y a veces cuatro veces al día, Sofy comienza maullar de forma algo lastimera durante un rato. Al principio, en los primeros meses de vivir conmigo, ya he contado creer que llamaba a su hermana, de la cual la separaron al no adoptar yo a las dos. Pero no. Un año es mucho tiempo para sentir añoranza felina.
Luego, más de un año después, pensaba que orinaba o defecaba con dificultad, por lo que la dolía y maullaba quejándose.
¿Qué podía hacer?. Pensaba que era un posible efecto colateral de la operación de ligazón de trompa que la hicieron para no tener descendencia. Pero tampoco era eso.

Una curiosa pose de Sofy

Por fin he descubierto el misterio, algo asombroso de por sí, puesto que en 20 años de existencia no me ocurrió nunca con Mysy. Sofy no maulla antes o durante el acto de hacer sus necesidades, lo que descarta cualquier dolencia, sino después de haberlas cubierto con la arena. ¿Por qué?. ¿Para qué?. Yo lo tengo claro: Para que yo lo limpie, para que la retire las cacas, aunque estén bien cubiertas con la tierra, y tener la tierra siempre bien limpia. En la casa de acogida, antes de que yo la adoptara,  un voluntario se encargaba del mantenimiento y limpieza de la arena higiénica a los gatos, pues 12 gatos son muchos gatos para descuidarse en su aseo diario, aunque esa cantidad fuera puntual, discontinua. Se ve que Sofy se acostumbró a que la limpiaran continuamente la arena y por esa razón maulla tras hacer sus necesidades.
Y un último detalle que ha acontecido cuatro o cinco veces: Mientras la limpio la arena, se acerca y mira atentamente cómo lo hago. Y en cuanto acabo, salta a la arena, olfatea, escarba y hace sus necesidades.
¿Coincidencia?. ¿O está esperando tenerla bien limpia para hacerlo?.

lunes, 2 de marzo de 2015

Los bigotes de un gato



Consulto en la Web. Filtro, copio, vuelvo a filtrar, compongo, resumo, matizo... Lo que para los humanos es algo inútil, los bigotes, para los gatos es importantísimo. El nombre científico de los bigotes es vibrissae que significa reconocer el más mínimo movimiento o vibración de aire en su alrededor. Las vibrissae son pelos táctiles largos, gruesos y flexibles situados en la zona de la cara. Los gatos tienen entre ocho y doce bigotes móviles a cada lado de su nariz. Lo que poca gente sabe es que también tienen bigotes, vibrissae, en el carpo, la parte trasera de sus patas delanteras.

Los felinos tienen dificultad para enfocar objetos que se encuentran a menos de 30 centímetros de sus ojos o que están estáticos. Para compensar esta limitación de visión cercana, los felinos giran sus bigotes hacia delante y captar estímulos táctiles de los objetos que tienen en frente.

Bigote, con eco, de un gato.

Los bigotes de un gato son un perfecto mecanismo de dirección, pues pueden sortear todo tipo de obstáculos mientras corretean sin rozar siguiera las patas de mesas o sillas.

Igualmente los bigotes les sirven para calcular las distancias, del suelo a la mesa, al hueco de un armario, a lo alto de una verja o muralla, para poder saltar sin problemas.

También los bigotes nos indican su estado de ánimo: “Si los estira hacia atrás, está enfadado; hacia abajo y adelante, está relajado y feliz; y si están tensos hacia adelante, está agresivo”

Un gato sin bigotes tendrá dificultad de movimiento por pérdida del equilibrio. Sin sus bigotes indicando dirección el gato se tropieza con todo y le es muy difícil mantenerse en pie.

Afortunadamente, si los bigotes se caen, lo que sucede a menudo, son repuestos por nuevos.

viernes, 27 de febrero de 2015

Una noche muy agitada



Hace 15 días, el 15 de Mayo, Sofy cumplió 2 años.
Me acuesto. Al rato oigo ruidos. Sofy está comiendo. Luego silencio. Espero que entre en la habitación, salte a la cama y se acomode un rato, como viene haciendo hace unos pocos meses. ¡Pero no!.
De repente oigo un fuerte chasquido, como si se hubiera roto un trozo de madera; e imagino a Sofy subida a la mesa del ordenador, coger el lapicero y hacerle trizas. ¡Es  muy capaz!. También imagino que en dicho acto se ha roto algún diente o colmillo, lo que deshecho enseguida.
Un rato de silencio y luego la oigo escarbar con las zarpas. Pienso que es la arena higiénica. Afino el oído. No es la arena. Una vez más imagino que se ha subido a la mesa del escritorio y está arañando las carpetas de cartón.Pienso en levantarme, pero deshecho la idea.
Pasan varios minutos. Sofy se emplea a fondo en raspar o arañar algo. Me extraño de que no se canse. Luego, de repente, la oigo vomitar. Un rato de silencio. Y ahora sí, de forma inequívoca, el ruido de escarbar  en la arena higiénica. Un buen rato, demasiado rato. Luego, por fin, el silencio. Esa noche Sofy no entra en el dormitorio, lo que me extraña.

Sofy comiendo: Su bool de pienso y su bool de agua fresca.


A la mañana siguiente, al levantarme, observo dos pequeños vómitos en el pasillo. Los recojo y limpio el suelo. Al hacerlo, en el mismo pasillo, observo una bolsa de cruasán destrozada. ¡Todo aclarado!. Sofy había visto la puerta de la cocina abierta, se había subido a la mesa, había detectado una bolsa de  plástico cerrada con un cruasán dentro, la había cogido, se la había llevado al pasillo, y no había parado hasta romper el plástico y comer algo del contenido, muy poco.
Se traga uno o más trozos de plástico, lo que la hace vomitar lo poco que se ha comido; y por último va a la bandeja higiénica y tras hacer pis o cacas está un buen rato tapándolo con la arena.
Una noche agitada, pero que muy agitada.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Reanudo el blog de Sofy



Hola a todos los seguidores de este blog.
Tras un parón de más de año y medio, reanudo las entradas periódicas.
Seguiré en la misma línea, alternando episodios de la vida de mi mascota Sofy con curiosidades y noticias de interés del mundo gatuno.
Me congratula mucho ver que en este largo periodo de tiempo sin nuevas entradas por mi parte, el número de visitas recibidas ha pasado de 987 a 1610, y más aún cuando no he hecho ninguna propaganda al respecto.
Observo que las visitas se han duplicado en las siguientes entradas:
¿Comen pan los gatos?, de 23 a 45 visitas.
Frases sobre gatos, de 22 a 40 visitas.
Gatos con poderes paranormales, de 16 a 32 visitas.
Mientras que una entrada, que en pocos días pasó de 5 a 34 visitas,
Mysy y Sofy, mis mascotas, al parecer se ha estancado.
Con respecto a los países de origen de los visitantes de este blog, observo tres datos a destacar: Se ha duplicado el número de visitantes de Estados Unidos, y multiplicado por seis el de México, mientras España sigue en cabeza con 624 visitas.

Marzo 2013. Mordiéndose la venda

Ayer hizo tres años que adopté a Sopfy como mascota. Sigue con su manía de asearse en demasía, lo que hace que la tenga que poner una venda de vez en cuando. Pero no la dura los tres días que debe tenerla puesta según me indicó la veterinaria. A lo sumo un día, raramente algo más. Pero ponerla un collarín sería peor para su, supuesto, estrés.
Espero no defraudar en esta segunda etapa de este blog.

miércoles, 3 de abril de 2013

El blog cumple un año



Hace un año que tengo el blog.
Al fin puedo sincronizar los hechos relatados con el tiempo real.
Sofy ya duerme algo mejor.
El pelo comienza a cubrirla las patas, como debe ser. Aunque a un ritmo muy lento, puesto que no deja de acicalarse, a pesar de hacerlo con menos frecuencia.
La pomada se la doy cada tres o cuatro días, cuando veo que se sigue mordiendo. La curación es muy lenta, pero espero que termine de sanar.
Hace sólo un mes que pasa parte de la noche sobre mi cama, la mayor parte de las veces a los pies, raramente en el costado.
Otro signo inequívoco de que el supuesto estrés se la va curando es de no lamerse convulsivamente el lomo inmediatamente después de que la acaricien.

Típica postura para llamar la atención.

Sigue perdiendo las pelotas que la doy para que juegue.


De vez en cuando adopta alguna postura rara para llamar la atención y que la atusen.
Y como novedad he descubierto que parte del día, cuando quiere estar sola y tranquila, accede a la habitación menos transitada de la casa y se mete bajo una de las camas. Si la puerta está cerrada maulla durante un buen rato para que se la abran.