Sofy
sigue comiendo pienso, comida seca. Y no de las más baratas, pues cuesta algo más
del doble que el pienso que daba a mi anterior mascota Myfy.
Todo
sea por que esté bien alimentada, sin excesos, y algún día la desaparezca esa
dichosa alergia (estrés, o lo que sea) y deje de lamerse las patas para volver
a tener en ellas la capa de pelo abundante que tenía los primeros meses de
vivir conmigo.
Y
no, no la gusta mucho, pero lo come.
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Hace
unos meses he pasado de rellenar el bool de comida tres o cuatro veces diarias
a darla dos tomas diarias, separadas unas 12 horas. Dos bool de pienso al día y
uno de agua fresca. Según la veterinaria que me aconsejó ese pienso, aunque
coma poco no hay problema, pues es un producto muy alimenticio y completo.
| Sofy, dándose un festín de comida húmeda |
De
vez en cuando, al menos una vez por semana, la doy un sobrecito de comida
húmeda en lugar del pienso. Y lo nota. ¡Vaya si lo nota!. Se zampa de una
sentada más de la mitad, mientras que si es pienso no llega a la tercera parte
por mucha hambre que tenga.
La
comida seca, el pienso, es más cómodo que la comida húmeda, pues no deja
residuos que manchen el bool y evita estar pendiente de limpiarlo. A su vez, al
adquirirlo en grandes cantidades, el producto más caro te puede salir más
económico que la comida húmeda de los sobrecitos de toma única.
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Otra
cosa diferente son las latas de comida húmeda. A los gatos les gusta más que el
pienso, pero no dura abierta de un día para otro; se estropea enseguida, salvo
que se meta en el frigorífico, y por ello, aunque bien de precio, sólo algo más
cara que el pienso, no es práctico salvo que se tengan varios gatos, no una sola
mascota.
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A
los pocos días de darla comida húmeda, de lata, mi anterior mascota Myfy dejó
de comer el pienso. Yo cedí y la seguí dando comida húmeda. No hubo manera de
volver al pienso.
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Más
apetecible que la comida en lata es la comida en latillas, generalmente de
forma redonda y de escaso contenido. Mi anterior mascota, Mysy, se volvía loca
cuando la enseñaba una de esas latillas.
Son mucho más caras que la comida de lata.
Sofy aún no las conoce.


